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  • TatuArte en la piel

Hechas a baisa… ¡siempre!

Por: El Kaos


Me inicié a construir máquinas para tatuar hace ya algunos años, creo por esa necesidad de querer personalizar mi herramienta de trabajo, cada que tenía una nueva siempre le metía mano, de ahí fue que comencé a crear mis propias máquinas.

Ya conocía el trabajo de excelentes constructores mexicanos, como Abel del Rosario, Dante Pérez “el Negrito”, Germán Zúñiga y Fer Doberman, por mencionar a algunos y así, influenciado por su trabajo, comencé a construir la propia, con poco conocimiento pero con un hambre enorme de aprender lo más que se pudiera sobre el correcto funcionamiento de las máquinas de bobinas.

En un principio fue sólo como hobby, pero poco a poco me fui enganchando más y más tratando de buscar información por donde sea, siempre aprendiendo algo nuevo en cada máquina construida. Con el pasar del tiempo adquirí un compromiso más grande en cada máquina como con el tatuaje mismo.

Así que mi intención siempre es tratar de hacer cada máquina única y siempre con la convicción de hacerlo a mano, porque como cada tatuaje, cada máquina lleva su propia energía y alma.

Conocer y aprender a manejar las herramientas necesarias, sobre tipos de metales adecuados, medidas y hasta parecerá ridículo, pero también saber sobre física, aleaciones, magnetismo componentes eléctricos, caídas de corriente, amperajes, voltajes y un largo etcétera. Por eso siempre he creído que para cada tatuador debería ser fundamental en su carrera aprender el uso y funcionamiento correcto de la máquina de tatuar.

Recuerda, cada que compres una máquina hecha a mano, piensa que detrás de eso hay una parte del corazón y alma de cada constructor y eso es lo que realmente le da valor a tener una máquina ¡hecha a mano!


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