Shelter Studio… el estudio de Armandean en Nueva York.
- TatuArte en la piel

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Desde Nueva York, Armandean concreta Shelter Studio después de años de experiencia dentro del tatuaje. El proyecto refleja una forma clara de entender el oficio: orden, respeto por el proceso y un enfoque real en el artista y en la experiencia del cliente.
En su momento soñabas con abrir un estudio en México, ¿qué fue lo que impidió que ese proyecto se concretara aquí?
“Sí, tuve la oportunidad de abrirlo. Al principio fui invitado y terminé siendo parte de la renovación de Viernes 13 Tattoo Collective, incluso como uno de los propietarios. Me tomé mi papel muy en serio, pero mi visión no se alineaba con la de algunos socios”.
¿Crees que fue una cuestión de circunstancias, de tiempo… o simplemente el destino te tenía reservado otro lugar para hacerlo?
“Fue una mezcla de todo. Al dejar mi estudio empecé a trabajar en Tatudemia, y el asalto que sufrimos fue un punto de quiebre muy fuerte para mí, borró la idea de abrir otro espacio en CDMX. Ese momento me llevó a replantear todo y considerar mudarme a Nueva York. Con el tiempo entendí que ese cambio también era parte del camino”.
¿En qué momento, estando ya en Nueva York, supiste que era el lugar indicado para abrir tu propio espacio?
“Cuando empecé a trabajar en distintos estudios de la ciudad. Nueva York tiene una energía artística muy particular, pero hacía falta un espacio donde el artista realmente se sintiera cómodo. Ahí entendí que quería construir un lugar funcional, bien cuidado y pensado para quienes llegan a trabajar y para quienes llegan a tatuarse”.
“No quería abrir otro estudio, quería un espacio que funcionara para el artista”
¿Qué te llevó a dar el paso de dejar de trabajar en otros estudios para abrir el tuyo?
“La necesidad de trabajar bajo mis propios criterios. Con el tiempo entendí cómo se mueve la industria: citas, saturación y dinámicas que no siempre benefician al artista, muchos estudios siguen operando igual, yo quería un espacio que ofreciera condiciones claras y un trato justo”.
¿Cómo fue ese proceso de tomar la decisión: fue algo que venías planeando o surgió de una necesidad creativa y personal?
“Lo pensé durante años, pero tomó forma cuando entendí qué tipo de estudio quería. Shelter funciona con un modelo claro: los artistas no trabajan para el estudio, el estudio trabaja para ellos. No hay residentes, todo es mediante invitados, se manejan condiciones justas y una estructura pensada para facilitar el trabajo, no para cargarlo”.
“El estudio está diseñado para que el artista pueda trabajar bien, sin distracciones”
¿Qué fue lo más difícil de materializarlo?
“El proceso legal y migratorio fue lo más complejo. Abrir un negocio en otro país implica entender el sistema, cumplir requisitos y sostenerlo en lo económico, emocional y mental. También fue un aprendizaje completo sobre cómo funciona la industria en Nueva York”.
¿Qué representa este estudio para ti?
“Representa independencia, porque todo depende de mis decisiones, representa experiencia, porque es resultado de años de trabajo, y representa continuidad, porque el proyecto sigue en construcción”.
¿Qué tipo de energía o filosofía quieres que tenga este espacio?
“Un espacio ordenado, respetuoso y enfocado en el trabajo, que el artista pueda concentrarse y que el cliente tenga una experiencia clara y profesional. La base es simple: cuidar el proceso y a las personas involucradas”.
¿Cómo imaginaste el ambiente y la dinámica con los artistas y clientes?
“Un espacio sin egos, con movimiento constante de artistas de distintos lugares. Se generaron alianzas con hoteles y restaurantes para facilitar la llegada de invitados y clientes, todo está pensado para que el flujo de trabajo sea funcional”.
“Shelter es un punto de encuentro para trabajar, no solo para tatuar”
¿En qué momento sientes que un tatuador está listo para abrir su propio estudio?
“Hoy en día mucha gente abre estudios sin tener un proceso sólido, se piensa que es fácil, pero no lo es. Abrir un estudio implica responsabilidad, conocimiento y respeto por el oficio, sin eso, el proyecto se vuelve insostenible, el proceso es lo que prepara al tatuador para dar ese paso”.
¿Qué cambia en la mentalidad cuando también eres responsable de un espacio?
“Cambia la forma de pensar, ya no se trata solo del trabajo personal, sino de todo el entorno. Hay que cuidar el espacio, a los artistas y la experiencia del cliente… todo cuenta”.
¿Qué le dirías a los tatuadores que quieren abrir su estudio?
“Tener un estudio no define el éxito, es una responsabilidad. Si el enfoque es trabajar bien, crecer y generar un espacio funcional, vale la pena intentarlo, si no, es mejor esperar”.
“Abrir un estudio es una prueba, no una meta”
¿Qué te gustaría que representara Shelter para la escena del tatuaje?
“Un espacio bien estructurado, donde el trabajo se haga con orden y respeto. Que funcione como referencia para artistas que buscan mejores condiciones y un entorno profesional”.
¿Qué tipo de artistas te interesa recibir?
“Artistas con nivel, experiencia y claridad en su trabajo. Shelter funciona como un punto de encuentro para quienes buscan trabajar en Nueva York con buenas condiciones y en un espacio cuidado”.
Si pudieras resumir este logro en una frase…
“Shelter Studio es un proceso en construcción dentro de la comunidad del tatuaje, se mantiene en desarrollo, con una estructura clara y una forma de trabajo definida. El enfoque está en el artista, en el orden del espacio y en la calidad de la experiencia”.
Para quienes buscan trabajar en Nueva York dentro de un entorno profesional, Shelter abre sus puertas a artistas que entienden el oficio y quieren formar parte de un espacio bien construido.
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